El documental que está cambiando la manera de ver la crianza (y por qué)

Me he dado cuenta que este año, las redes sociales se encienden con titulares del tipo “Coyhaique: Mujer es encontrada con fracturas y sin sus ojos en vía pública”; “Joven de 16 años fue violada por 30 hombres en Brasil”; “La joven acusada de transmitir por Periscope la violación de una amiga”, y ¡no es para menos! Al leer los cientos de comentarios de los cibernautas, percibí que hay un común denominador en ellos. Las personas piensan que  la sociedad está enferma. En su gran mayoría, los comentarios evidencian cierto grado de indignación, pavor, sorpresa y resignación. ¿Qué le pasa a la gente que comete atrocidades? Está claro que algo estamos haciendo mal como sociedad (Sí, ¡Estamos! ¡Todos!). Debo admitir que soy una de las tantas personas, que se impacta con noticias del calibre mencionado. Y al dar vueltas en el asunto, y tras largas conversaciones con mi almohada, se me terminó de “encender la ampolleta”, cuando vi la película documental apoyada por UNICEF, “El Comienzo de la Vida” (que fue estrenada a nivel mundial en junio de este año, por Netflix. Yo ya tenía la sospecha de que en un punto del camino habíamos perdimos el rumbo como sociedad, pero tras ver “El Comienzo de la Vida”, me queda más que claro que lo estamos haciendo fatal desde el principio. ¿Realmente estamos cuidando de los primeros años de vida que definen el presente y el futuro de la humanidad? ¿Cuán determinantes somos tú y yo en la sociedad que construimos? Como sociedad nos hemos olvidado que el vínculo temprano con la madre, el padre o la persona que cuida de un niño es prácticamente determinante, ya que propicia la adquisición de una serie de destrezas que la persona utilizará y perfeccionará a lo largo de su vida. En el pasado, psiquiatras, psicólogos y otros profesionales, pensaban que los bebés eran seres irracionales, egocéntricos, inmorales, incapaces de entender la relación causa – efecto y de ponerse en el lugar de otra persona. Sin embargoen los últimos 30 años la ciencia comprobó lo contrario. Muchos investigadores, consideran a los bebés como las mejores “máquinas de aprendizaje” del universo y a los niños como los innovadores originales del mundo. Estudios en neurociencia, indican que el cerebro hace de 700 a 1000 nuevas conexiones neuronales a cada segundo, por lo que el aprendizaje es una realidad indiscutida desde antes de nacer (en el útero materno) hasta el día en que dejamos de respirar. Desde este punto de vista, los niños son los mejores científicos y estudiantes que el mundo puede tener. Necesitamos convencernos de que los niños son entes activos de su desarrollo y proceso enseñanza-aprendizaje, debemos dejar que los niños sean libres para escoger, para observar, para pensar, para acercarse, para alejarse y para poder experimentar de diferentes maneras un mismo material. A menudo decimos: este niño necesita aprender o hay que enseñarle a comportarse, como si fuéramos el hada madrina del conocimiento y de la sabiduría. Olvidamos que los niños, nunca fueron ni serán “tablas rasas” que sirven para plasmar nuestros saberes y competencias. Es hora de entender que los niños aprenden y co-construyen su saber junto a nosotros los adultos, junto a los compañeros y junto a otros niños. La co-construcción se da cuando tú, adulto, te involucras y te diviertes con ellos y cuando ellos te ven interesado en lo que están haciendo o diciendo. He aquí el dilema.< Si a una mujer le preguntan, ¿a qué te dedicas? Y ella responde: soy dueña de casa típico que le dicen: “aaaaaahhhh…”. Si a un hombre le preguntan, ¿a qué te dedicas? y responde: me quedo en la casa cuidando a los niños, lo más buena onda que va a escuchar de vuelta, es un saaaalta (con la cara llena de risa), porque de ahí a un ¿pero perrito qué le paso?, ¿lo tomaron de las b&#%$?, ¿desde cuándo tan macabeo?, ponte los pantalones y manda a tu mujer a cuidar de los cabros chicos, hay sólo un paso. Cuando una madre o padre tiene la posibilidad de estar 100% dedicado a la crianza de un hijo, la gente le comienza a preguntar: ¿cuándo vas a volver a trabajar?, como si estuviese perdiendo el tiempo. Tomarse el tiempo considerable para cuidar de los hijos, es considerado como nada por la sociedad. Pareciera ser que todos han olvidado, que el cuidar de los niños significa cuidar de personas que serán futuros ciudadanos que votarán, que se convertirán en responsables o no, entre muchas otras cosas. Pareciera ser que hemos olvidado, que como padre, madre o cuidador estamos posicionando a alguien en este planeta, estamos nada más, ni nada menos, que formando la humanidad. Pareciera ser, que aún no le hemos tomado el peso: ¿cómo es posible que una mujer se enrolle tanto para informar a su jefe que está embarazada por miedo a perder su trabajo? ¿Cómo se explica que no existan políticas públicas que favorezcan el vínculo y apego del padre con su hijo? No me digan que 5 días pagados por concepto de postnatal masculino es suficiente para generar una vinculación de ensueño, además muy pocos padres hacen uso del permiso postnatal parental(suelen preferirlo completo las madres). ¿Cómo se entiende que las personas se burlen y ridiculicen a un hombre que opta por dejar de trabajar por cuidar de sus hijos?

El valor del tiempo (y no del dinero)

Como sociedad hemos olvidado que el disfrutar del máximo amor que se puede manifestar, es una bendición. La crianza es un privilegio, pero también, una gran responsabilidad. Los niños necesitan ser cuidados y eso no es negociable, es por ello que entender la crianza como una opción es más sano que entenderla como una obligación. Si eres de esas personas que no quieren tener hijos, está bien, esa es tú decisión y se respeta, pero si eres de los que quiere traer niños al mundo, ¡hazte cargo! Tú eres tan responsable como yo de la sociedad que vivimos. Los niños van configurando su autoconcepto y la percepción que tienen del mundo, a partir de la interacción y vínculo que establecen con sus padres. Es por ello que necesitan pasar tiempo de calidad y en cantidad(con la madre y con el padre), para poder desarrollarse plenamente como individuos. Hay papás y mamás que dicen: me saco la mugre trabajando para poder darle lo mejor a mis hijos; trabajo mucho para que mi hija tenga lo que yo no tuve; y está muy bien la intención, pero desconocen, que a sus hijos no les interesa si son importantes o si ganan dinero, sólo les importa que estén presentes. Si los padres trabajan 9 o 10 horas por día, quedándoles sólo 2 horas para estar con sus hijos, ¿cómo se espera que construyan una relación? Y no vengan con eso de que “lo importante es la calidad de tiempo”: vayan a decirle a su jefe que de ahora en adelante trabajarán sólo 15 minutos al día por el mismo sueldo y cuando se comience a desfigurar, agreguen: tranquilo jefe son 15 minutos al día, pero de calidad. Dudo que el jefe los ascienda por su “chispeza”. A veces los padres se preocupan, porque no tienen el dinero suficiente para comprar juguetes caros a sus hijos (computadores, iPad, el último celular, Tablet, etc.). Se olvidan que ellos como padres, son la cosa más importante en la vida de sus niños. Recuerda que, como padre, madre o cuidador, eres el primer y mejor profesor de tu hijo. Las cosas que llegan gratis: tus palabras, tu amor, tus juegos, tus sonrisas y la conexión que construyes con tu hijo es lo que hace toda la diferencia del mundo.

Invertir en la primera infancia

Y cuando se trata de políticas públicas, dedicarse a la primera infancia es fundamental e incluso ¡tiene retorno económico! Un estudio realizado en los Estados Unidos, quiso ver el impacto del beneficio de un dólar invertido en los primeros años de vida de un niño. ¿Cuáles creen que fueron los efectos en términos de reducción de crímenes? ¿En reducción de costos de encarcelamientos? Los resultados fueron sorprendentes, según señalan en “El Comienzo de la Vida”. Los investigadores descubrieron que desde esta perspectiva por cada dólar invertido, retornaban siete dólares de vuelta en términos de margen de rendimiento, que es básicamente lo que se gana por año por cada dólar invertido. Para que se hagan una idea, una cuenta de ahorro les puede dejar una ganancia entre el 3% – 5% por año. Y el estudio demostró, que invertir un dólar en los primeros años de vida, dejaba una ganancia entre el 7% y el 10% al año, que es un rendimiento mucho más alto que el de la bolsa de valores de Estados UnidosSin lugar a dudas, darles a las personas, la capacidad de ser autónomas y de lidiar con los desafíos de la vida, las convierte en personas que aportan más a la sociedad y reduce la desigualdad social de un país. James Heckman, Nobel de economía que ha liderado este tipo de estudios, suele afirmar que mientras antes se invierte un dólar en la vida de un niño, más alto será el retorno a la sociedad (en dinero y por lo tanto en valor). Parece increíble que el mundo, invierta en nuevas tecnologías y en satélites para conocer otro planetas, pero que invierta tan poco en la condición humana. ¿Cómo podemos pensar en un mundo de paz, cooperación, de dicha, alegrías y amor, cuando el comienzo de la vida no se toma en consideración? Un gobierno que toma en serio, el desarrollo de sus niños o el futuro de su nación, invierte en la crianza de los niños y crea oportunidades para que los padres tengan tiempo de calidad con sus hijos. Cuando ayudamos a un niño e invertimos en la primera infancia, estamos invirtiendo en la sociedad como un todo.Cuando cambias el comienzo de la historia puedes cambiar toda la historia, para mejor. Los niños no son criados por los gobiernos, sino por las personas. Los niños no son criados por instituciones, sino por individuos. El problema surge cuando las personas más importantes en la vida de los niños, no proveen lo que ellos necesitan o simplemente no quieren ayudarlos. Algunas personas piensan que pueden ayudar a los niños, pero no a los adultos; pues la ciencia dice que no se puede ayudar a los niños sin ayudar a los adultos que cuidan de ellos. Las consecuencias de no darle a los niños lo que ellos necesitan, generan un costo muy alto para la sociedad. Es una tarea urgente para los padres, los cuidadores y para el gobierno, donde la crisis del Sename ofrece una oportunidad para hacernos conscientes y generar soluciones de verdad. ¿Qué harás por tus hijos y por la sociedad? Te invito a ver #ElComienzodeLaVida, luego ¡manos a la obra!
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